A mi asamblea fui en chancletas. No porque despreciara la formalidad que exigen los momentos importantes, como ese, sino porque mis cansados pies no toleraban que se les pusiera ningún tipo de zapatos. Supongo que no fui la única que asistió a la Asamblea abierta de la juventud, antesala del noveno congreso de la UJC, en esas condiciones, porque como yo otras decenas de jóvenes también recibieron el día del aniversario 50 de la desaparición física de Camilo, con el cansancio alegre de haber recorrido 32 kilómetros para honrar su figura.
¿Qué es una locura? Quizá, pero en todo caso es de las buenas. Cada año los jóvenes holguineros realizan esta caminata hasta Gibara para recordar al guerrillero de la sonrisa amplia y el fusil atento. La travesía es dura, pero al recorrerla no puede uno menos que admirarse de aquellos hombres que a pie, cargando una pesada mochila y su armamento, recorrieron las lomas de la Sierra Maestra, la Cristal y llevaron la guerra hasta el occidente de la Isla.
Ellos tenían la convicción de que lo que hacían sería en bien de todos, y por eso no se dejaron vencer por el cansancio, el hambre y la sed. Nosotros fuimos a recordarlos a ellos, por el ímpetu de la juventud, por probarnos y hasta por el embullo de alguien que prometió muchas risas y dos botellas para el camino. Por difícil que resulte creer, no todo en estos tiempos se hace para obtener algún beneficio material, como me enseñaron los jóvenes con quines compartí el camino a la Villa Blanca, e incluso un par de desconocidos ya entrados en años, que cada octubre realizan el periplo sin creerse que protagonizan una hazaña.
Y precisamente esa heterogeneidad fue lo mejor de aquel grupo que en plena madrugada descubrió el museo y la Loma del Hierro, y desarrolló la primera asamblea abierta a las 4 de la mañana en el campamento de pioneros IV Frente Oriental Simón Bolívar. Jóvenes como Lázaro y Blas, de la facultad de Cultura física, Donato y Hasán, trabajadores sociales, Lisney y José, camilitos, instructores de arte, integrantes de la FEEM, dirigentes de la UJC como Alfredo, Yudanis y Gilberto. Muchachos a los que les gusta el reggueton, el rock y la salsa cubana, un todo mezclado como es en realidad la juventud cubana.
Aglutinar esas diferencias y ser en realidad guía de quienes hoy tienen menos de 35 años, dentro y fuera de sus filas, es el gran reto de la organización de cara a su noveno congreso, un momento decisivo en su historia, como lo son para toda la humanidad los tiempos que corren.
Con ese pensamiento transcurrieron las asambleas este miércoles. Hay mucho sobre qué meditar, porque si por un lado es cierto que tenemos la misión de impulsar tareas estratégicas como la producción de alimentos y el ahorro de recursos, hay que hacerlo sin perder de vista que la UJC no puede ser el padre intransigente, sino la hermana mayor que enseña, aconseja, ayuda.
No cabe duda de que a la organización le hace falta hablar más en el lenguaje de los jóvenes, que no significa asimilar términos vulgares o defender cualquier actitud, sino asumir la transparencia que siempre los ha caracterizado y tratar de entender que hay más de un criterio, aprender a escucharlos y a debatirlos.
La juventud de hoy piensa diferente porque le ha tocado vivir una vida diferente, en cierto modo más compleja que la de otros momentos. Estamos hablando de quienes crecieron o nacieron en medio de las dificultades del Periodo Especial y las diferencias sociales generadas a lo interno de nuestro país por medidas urgentes como la despenalización del dólar. Cuba no es el idílico país de los años 80 y nuestra generación no vivió la efervescencia de los primeros años de la construcción de la nueva sociedad y el hombre nuevo, sino una etapa en la que resurgieron males como la prostitución, o en la que se contempló al robo con la perspectiva no del daño colectivo, sino de la “salvación necesaria” ante las carencias. Un grupo de personas que vio sacrificio y entrega en sus padres, pero también cansancio y frustración de muchas de sus aspiraciones.
Esa juventud, cada vez más influenciada por el consumo, las nuevas tecnologías y todos los ángeles y demonios de la nueva época, es la que a pesar de todo continúa creyendo en la utilidad de la virtud y defiende, de modos diferentes, el derecho de todos a una sociedad más justa. Es la misma que se reunió este 28 para debatir sobre estos y muchos otros desafíos y espera que los debates de este congreso se hagan a camisa quitada, con preguntas duras, pero trascendentales, como aquella que nos lanzara el Comandante en Jefe el 17 de noviembre de 2005. Entonces respondimos casi sin meditarlo, como si repitiéramos una consigna y no con verdadera convicción nacida del análisis. Necesario es que hoy desterremos ese tipo de respuestas, los tiempos que corren no las admiten. Son días de acciones concretas y pensamiento.
Noviembre 10, 2009 a las 8:02 pm
Hola karina!
Lee tu texto, perdone por mi pobre español, soy brasileño, ya estuve en año de 2006 em Cuba, y amei esa isla hermosa y su pueblo.
Soy maestro, e a me mucho me gusta toda a Cuba, su Revolución, Fidel , Raúl, Che, Camilo, Célia, Vilma, Almeida e tantos otros famosos o no!
Fuerte abrazo revolucionario!
Noviembre 10, 2009 a las 9:32 pm
Gracias amigo del Brasil. También nosotros admiramos a su pueblo. Felicidades por la sede del mundial de Fútbol del 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016. Espero verlo de nuevo por este blog.
Noviembre 17, 2009 a las 4:50 am
Hola compatriota. Es bueno saber de ti.
Estoy trabajando en un proyecto que presentaré en 7º Congreso de Educación Superior – La Habana Feb 2010.
Espero que nos veamos.
un abrazo
Noviembre 17, 2009 a las 4:41 pm
Éxitos para ti y cuenta con nosotros para cualquier colaboración