Feeds:
Entradas
Comentarios

Para Marce, que un día se fue y me dejó un tanto huérfana

Hubiera podido ser el amor de mi vida, pero fue mi amigo y esa fue la mejor de las suertes.

Nos conocimos por una de esas casualidades que parecen sacadas de un guion de Hollywood, porque a pesar de los tiempos que corren, así se siente todavía encontrarse a causa de una confusión de correos electrónicos.

Digo encontrarse, porque el acto en sí mismo implica que hemos perdido o que estamos buscando algo, y el de nosotros fue un encuentro. Refugio, compañía, consejo, todo eso se hizo tangible a medida que se iban tejiendo los mensajes y que nos permitimos abrir la caja de los secretos. Él fue mi confesor y yo su alivio de dudas y frustraciones.

Como buenos amigos sobrevivimos a la confusión que hizo que no nos viéramos aquella primera vez, a la desconexión que nos hizo escribirnos largas cartas en papel y con sello de correos, a la distancia de más de 700 kilómetros entre su Habana y mi Holguín. Sobrevivimos incluso a no habernos dado nunca un abrazo en más de dos años, aun cuando él fue testigo de mis tristezas y mis éxitos, aunque yo me las agenciara para hacerle llegar un regalo en sus cumples.

Porque sin segundas o terceras intenciones, fuimos amigos, y no hacía falta mucho más que la certeza de la existencia del otro para ser feliz, con esa alegría simple y hermosa que da el saber que hay alguien dispuesto a cruzar el mar por ti, solo con un llamado.

Pero un mal día se hizo el silencio. Después de haber compartido mis primeros cuentos y su primer blog, mi primera computadora y su primera visita al ballet; un mal día se fue quedando desconectado, sin teléfono, sin dirección y tal vez, sin necesidad de mí.

El silencio fue tan profundo y terrible que jamás escuchó mis explicaciones y, lo que es peor, yo nunca supe si le estaba haciendo falta. Y así fue como me mudé a su ciudad, sin apenas decirle, y pasó un año, y más, y mis mensajes al vacío siguen sin respuesta.

A veces, cuando en las noches paso frente a su antigua casa de regreso del trabajo, me pregunto si estará bien que al día siguiente llame a la puerta para preguntar. Mi gran duda aparece siempre al recordar que, aun cuando mis coordenadas siguen siendo prácticamente las mismas, no he vuelto a recibir noticias.

Probablemente hice algo imperdonable o tal vez es solo la vida y su paso aplastante. Aunque de las dos, prefiero haber hecho algo terrible, para tener la oportunidad de pedir perdón y poder decirle que vuelva.

Porque si es la vida, entonces no tengo remedio. Entonces me tocará vivir con la duda, enfrentar el silencio, continuar escribiendo a una lucecita verde que me alegra y me entristece, y esperar que algún día, como en los guiones de Hollywood, lo vea una vez más, mientras camino por la calle.

Perseidas

Esto es algo que escribí hace dos años. Podría decir que es un cuento, pero tiene demasiadas faltas. Igual se los dejo, como celebración por haber podido entrar nuevamente a la administración de mi blog, después de tanto tiempo

Perseidas

La luz cruzó el cielo, como un aviso, pero tú no la viste. Desde la ventana del cuarto solo se ven los árboles del parque. Dentro de un rato vendrá la gente. Saldrán de sus casas, mirarán hacia arriba y luego retornarán, como los animales nocturnos, a sus guaridas.
En tu agujero estás a salvo, no hay luces que te tienten a pedir deseos. Son muy pocas estrellas para tantos anhelos que hay por ahí. Tú misma necesitas más que una lluvia, por eso no vas a verlas. Prefieres el azul de las paredes desteñidas, las manchas de humedad y las telas de araña, a salir y compartir esa euforia, ese romanticismo barato de pedir lo que no va a cumplirse, porque si las estrellas fugaces pudieran convertir en realidad los pensamientos, entonces tú estarías en otra parte. ¿Con él, quizás? No, ese fue un deseo de otro tiempo, aunque no entiendes por qué das vueltas en la cama ahora que sabes que está de regreso. Seguir leyendo »

Llegué tarde. De los 45 minutos que parece haber durado la función, solo alcancé a ver unos veinte. Fueron suficientes.
En el agua cobraban vida los personajes de esas historias míticas y cotidianas de Vietnam: el río lleno de peces y los pescadores en la búsqueda de su sustento y hasta dragones y unicornios.
Durante ese tiempo, alguna magia invisible me convirtió otra vez en una niña y bajo la calurosa carpa viajaba de la risa al asombro. Me preguntaba una y otra vez cómo era posible tanta coordinación de movimientos cuando aquellos ¿marioneteros? ni siquiera podían ver lo que hacían, pero aun así los muñecos bailaban, los unicornios jugaban a la pelota y la pareja de fénix danzaba como las aves en sus ritos de apareamientos, como si estuvieran realmente vivas.
Than Long se llama la compañía vietnamita de marionetas acuáticas que se presentó en la Habana, gracias a la cual, por unos instantes, viajé miles de kilómetros en la distancia y en el tiempo.

Fotos de Modesto Gutiérrez Cabo / AIN

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Varios lectores del blog han pedido impresiones sobre el desarrollo de Vietnam, por eso decidí publicar aquí un trabajo que originalmente se escribió para el diario Granma, donde fue publicado el 31 de julio.

Un amigo al otro lado del planeta

Todavía los vietnamitas usan sus enormes sombreros cónicos y cargan a lomos, colgando de una vara, sus mercancías. Todavía se les ve a cualquier hora inclinados sobre los cultivos, atendiendo hasta el último detalle. A pesar de ello, nadie dudaría nunca en decir que Vietnam es muy diferente al de antaño, incluso quienes por primera vez pisan la tierra de los anamitas.

Ya nos habían advertido del inmenso cariño que sienten por Cuba en esos lares, pero la realidad siempre fue superior. Así, cada paso que dio la delegación de Granma, encabezada por su director, en el recorrido de una semana por ese país –gracias a la gentileza del periódico Nhan Dan, órgano oficial del Partido Comunista de Vietnam–; estuvo marcado por el asombro. Primero ante el avance alcanzado tras las devastaciones de la guerra, y segundo, ante las muchas muestras de afecto que prodigaban, a través nuestro, a todos los cubanos. Seguir leyendo »

Este quizás no sea verdaderamente un post, pero igual quería compartirlo pues forma parte de las muchas sensaciones que se han quedado conmigo de la visita a Vietnam y que me hubiera gustado que mis amigos experimentaran de algún modo. Ahí van… Seguir leyendo »

Hace ya un mes que regresé de Vietnam y siento que aún se me quedan muchas cosas por contar. Lo extraño es cómo el tiempo transforma todo, hasta los recuerdos, y lo que has vivido va tomando un sabor diferente. Como las comidas, en las que primero percibes lo salado o lo dulce, y luego, poco a poco, despacio, van surgiendo los aromas ocultos.
Quizás algún día la memoria me devuelva otras esencias de este viaje breve. Ahora me apresuro a compartir algunas de las emociones que están todavía a flor de piel, como la visita al Museo de los Vestigios de la Guerra de Vietnam.
Más que letras dejaré fotografías, porque confieso que hice todo el recorrido extrañando las explicaciones de István, a quien por alguna razón siempre le entiendo mejor todo lo que tiene que ver con la historia. Y porque mientras miraba las imágenes de los cuerpos destrozados por las bombas, los niños abandonados, las ciudades arrasadas y las secuelas dejadas por el agente naranja; no podía sino pensar en una pregunta: cómo es posible que el ser humano haga eso con sus semejantes.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El encuentro

El almuerzo transcurría como casi todos los días de nuestra visita: en un ambiente de alegre camaradería con los vietnamitas, quienes son, a mi parecer, excelentes anfitriones.

La conversación se animaba con historias sobre Cuba y por momentos el intenso calor de aquel mediodía de julio hacía pensar que no estábamos al otro lado del mundo, sino en un ranchón bajo la sombra de árboles, a la orilla de cualquier playa de nuestro país.

Yo me disponía a probar –por primera vez– las almejas, cuando aquel hombre se acercó a nuestra mesa visiblemente feliz, con la intención de saludarnos.
“Qué bueno poder conocerlos. Cuba está en nuestro corazón”, tradujo para nosotros Américo, mientras el hombre nos daba un fuerte apretón de manos. Seguir leyendo »

Cubadesnuda

“El carácter, como la fotografía, se revela en la oscuridad”. Yousuf Karsh

Kminando sin kmino

Blog personal de un ingeniero informático cubano, acá mis cavilaciones en lo que camino, yo no me fui, yo me alejé un poquito.

Radares mirando al Sur

Comentarios sobre el mundo de los radares meteorológicos

Lente de Aumento

...para mirar Cuba por dentro.

Tintineos

"Pero los ojos son ciegos. Hay que buscar con el corazón."

elskramujo

Yo vivo de preguntar, saber no puede ser lujo

micubaneo

Yo he preferido hablar de cosas imposibles porque de lo posible se sabe demasiado

Soy la Isla

Desde el orgullo de ser única desanda los mares mi Isla ... con ella yo

Esquina Caliente

Un espacio de análisis y debate en torno al deporte y la sociedad

Desde este lado de la Isla

De Guantánamo al Mundo

Desnuda y con sombrilla

...tú vestido pero con calor

Rumbos, utopías y esperanza

Espacio para compartir experiencias, conocimientos y ayudar a difundir la verdad de Cuba.

gelenporcuba

donde 2x1=AMOR

westerncongri.wordpress.com/

Western Congrí. Blog personal de Ariel Montenegro

Mi Iglú Tropical

porque en mi tierra todo es posible

MundoDelSur

Un blog que mira al mundo en desarrollo

para Mirarnos

Un blog sobre las relaciones Cuba-Estados Unidos

Oasis de isa

Una pinareña que cronica la realidad de su tierra

Hablar contigo de mi

... para contarte en primera persona lo que a otros les digo en tercera.

Jóvenes por los 5

Por la verdad y contra la injusticia

4th Annual "5 Days for the Cuban 5"

Join the International Committee for the Freedom of the Cuban 5 in Washington, D.C., SEPTEMBER 2015

Pamelas

...de alas bien anchas

paquitoeldeCuba

Just another WordPress.com weblog

Yo Me Mi... pero Contigo

Conversemos en primera persona... de ti, de mí, de Cuba