Karina
Mi nombre es Karina Marrón González, tengo 25 años y vivo en un barrio de la ciudad de Holguín, en la parte norte del oriente de Cuba. Estudié Periodismo en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, una ciudad que adoro, así como a su gente.
Junio 12, 2009 a las 10:26 am
Hola Karina Marron
Recien acabo de descubrir su blog y solo despues de leer “Vocacion” me motive a escribirle.
Primero felicitarla porque me parece convincente, la idea que quiere transmitir es clara: “Nadie quiere ser maestro”. Aun cuando nuestro pais se esfuerza por promover las carreras pedagogicas, las necesidades son de “cantidad” y sobre todo de “calidad” de profesores, y a aquellos estudiantes que por fin se deciden a matricularlas se les brinda una cantidad de facilidades que, para alguien con pocas posibilidades academicas, es muy factible decidirse: “A caballo CASI regala’o….”. usted sabe.
Las consecuencias de esa situacion estan en el diario de cualquier secundaria o preuniversitario de Cuba. Y los cuentos que escuchamos en la calle de alguna abuela “desbarrajando” del profe jovencito que pone musica en sus clases (sin ser profesor de Educacion Musical, sino reguetonero aficionado) en vez de impartir el contenido correspondiente, y muchos otros que cuestionan incluso el nivel cultural y academico de los mismos profesores…. en fin, las historias son interminables a nivel de calle… ocurrira lo mismo en las reuniones donde se analizan los problemas de nuestras secundarias? existen esas reuniones? supongamos que si. Pero si suponemos que existen estas reuniones, entonces de que se habla en ellas? de regueton tambien? Lamento el sarcasmo, se me salio solo, pero es que un tema tan delicado como la educacion, de la que siempre nos hemos sentido orgullosos en Cuba, hoy (y hace años) esta en un barco que hace aguas… se hunde, se hunde, se hunde… y con ella todo.
Ya lo dijo el Apostol, hay un solo modo de ser libres.
Junio 14, 2009 a las 12:41 pm
Gracias Tolkien por compartir este espacio. Creo que analizar la calidad de la Educación en nuestro país es algo muy importante, pero también algo en lo que estamos involucrados todos. Escribí Vocación porque creo que ese es uno de los puntos flacos de nuestro sistema educacional hoy, hay poca orientación vocacional y no siempre los adolescentes tienen una inclinación natural hacia una especialidad. Mi hermano, por ejemplo, quiso ser médico desde niño y llegado el momento eso fue lo único que puso en su boleta, corrió un gran riesgo, pero estaba muy seguro de lo que quería. Las carreras pedagógicas pasan por ese mismo problema, mucho más si sumamos que hay muchas cosas que desestimulan a los jóvenes a inclinarse por esa profesión, cuestiones de orden material innegables. Pero digo que este es un problema de todos porque aunque a todos nos preocupa que no haya buenos maestros para nuestros hijos, la mayor parte de las veces como padres somos los primeros en decirles que opten por cualquier cosa excepto por magisterio. En mi opinión el hecho de que solo sea necesario el mínimo de puntos para entrar a las carreras pedagógicas es un arma de doble filo, porque por un lado resolvemos el problema de la cantidad, pero las pocas exigencias que se le hacen a los alumnos para el ingreso a estas especialidades contribuyen a restar valor a una profesión, cuyo principal problema hoy, en mi criterio, es el poco reconocimiento social que tiene. No creo que el “barco se hunda” sin remedio, pero sí que hay grandes señales de emergencia. No es la primera vez que en Cuba se habla de maestros emergentes, muchos de los que hoy están en las aulas y tienen ya más de 25 años dando clases, también respondieron a un llamado por la necesidad de maestros, pero era otra época, otros valores y otro el reconocimiento, el respeto hacia los maestros. No estoy en contra de los maestros jóvenes, pero sí creo que se necesita mayor exigencia y asesoramiento para hacer de ellos buenos profesionales. Es cierto que no en todos los lugares se toman tan en serio la formación de estos muchachos y por eso ocurren cosas lamentables como las que usted cuenta. Pero insisto, considero que este es un problema de todos.